Al caer el sol nosotras volvíamos primero y preparábamos la cena. Mujeres e hijos esperaban la llegada de cada hombre de familia. Yo no tenía hombre. Pero siempre esperaba el amor de aquel que sería mi vida. Una tarde fuí decepcionada a los trigales más relucientes que el oro. Sólo miraba el horizonte donde podía verse a nuestro hermano guardia cuidar la frontera. Todos en paz, los niños corrían, jugaban, todos en su labor, menos yo. Corrí, corrí sin rumbo, mis lágrimas regaron la madre tierra, no tenía amor. No lo encontraba. Todos tenían su hombre y su mujer menos yo. De los solos ninguno compraba mi corazón, eran sólo mis hermanos. Y lloré y corrí y corrí...
El bosque era mi refugio, el trigal mi consuelo. Estuve en el bosque llorando. Creía estar perdida para siempre. Yo quería encontrarlo. Pero no sabía donde.
De golpe, el galope de un caballo descuidó mi alma. Hombre guerrero pasaba frente a mís ojos, lo llevaba el viento. Me pareció nunca haberlo visto entre mis hermanos. Su semblante de guerrero, sus cabellos al viento. Era caballo libre desafiando al viento. No advirtió mi presencia, no me vió.
Guerrero invencible eres indio solitario como yo. El bosque también era su refugio. Me quedé pensando en el. lo vi mas adelante sentado junto a su caballo pensando triste como yo. Tenía fama de indio orgulloso y de corazón inconquistable. Eximía una personalidad intraspasable, no hablaba mucho y siempre estaba solo, pocas veces en grupo.
Flaco, de músculos firmes y porte misterioso, cabellos lacios, mas brillosos que el universo, mirada penetrante y misteriosa, de ojos negros pero tan puros. Cuanto más lo observaba más sentía adentro mio la necesidad de acercarme y comencé a sentir que su misterio me envolvía, me dominaba.
Era el guerrero mas valiente y hábil, también el más joven.
Su destreza hacía que hombre y caballo fueran uno solo en la danza de la lucha. Imperiosidad, postura, magnetismo, todo acompañando cada uno de sus movimientos. Volví a la tribu, luego de hacer guardia, vino él, era de una tribu amiga. Pasó a mi lado, su seriedad era impetuosa, me miró fijamente, sin decir palabra, luego de hacer dar una pausa a su caballo, siguió. Mirada fulminante y confusa, no sé si de odio, rencor indiferencia o qué. Sólo observaba de lejos y era conmigo el asunto. No sé qué quería. El dolor me consumía, su mirada era hiriente.
Corrí hasta mi refugio y le pregunté a mi dios por que. Si entre nosotros jamás había existido el odio. ¿Por qué me odiaría??
Mi dios me contestó con hechos.
Era amor lo que sentía por él. El era mi hombre. Pero me parecía imposible conquistar su corazón. Sabio maestro decirme que el me amaba, que yo era su mujer. Yo no le creí porque en él veía desprecio.
Luego vino con su caballo y comenzó la danza de la conquista. Era dar vueltas a mi alrededor con su caballo danzando, mirándome fijo hasta seducirme y que nuestros ojos hablaran solos.
Cómo me cautiva tu mirada, como vuela mi alma. Me subió con el y nos fuimos.
Nos amamos. Todo suavidad, paz, como te Amo, y mi alma se fusionó con la de él. Ahí vi al guerrero mas tierno del universo. de su mirada, de sus manos, de sus labios, brotaba amor y me envolvía, flotamos acompañados por las luces del amor. ¡ Cuánto amor junto! ¡Me ahogó con su amor y que dulce sos, como ardemos al mirarnos. Como te Amo y me sentí amada. Que tu paz me inunde cada día y mi alma se encarcele a la tuya. Sos mi hombre, mi amor y mi vida. Somos el complemento exacto.
Inseparables, somos inseparables, somos eternos, mi vida, eternos. Sos tan dulce, tan dulce quiero dormir en tu paz, que tu pecho me cobije. Que ser brillante.Iluminaste mi vida. ¡Cómo Te Quiero! Guerrero mio no te separes, somos barro, arcilla, cielo y nube. Fusión de almas. Somos inseparables. Completamente sos mi vida. Cuántos soles vimos morir juntos. El cosmos nos bañaba con su bendición. Tu corazón bañaba el mio, tan tibio, tan tibio. ¡Cómo Te Quiero! Vida mia. ¡Te Amo!
La muerte te llevó y a mi alma también. Qué hago sin vos. Mi vida que hago sin vos. El dolor me ahoga, la desesperación me asfixia. No tengo fuerzas. Qué fría es mi vida sin vos. ¡Te Extraño cielo! Guerrero de mirada dulce, manos de ángel te extraño. Me dejaste sola. Mi alma te busca ¿Dónde estás Amor? Cuando te encontraré, quiero estar en tus brazos otra vez.
Quiero tu dulzura, tu mirada conmigo. ¿Dónde estas? Te necesito vida. Te necesito Amor No dejes que la muerte nos separe. No mueras en espíritu. Te quiero encontrar.Te extraño amor. Te sigo amando con toda mi alma. Lo nuestro es amor eterno y siempre lo será.
" Se mecen los trigales con el viento,
y siento tu risa en mi oído.
El cielo brilla y tu mirada me da vida.
El atardecer nos espera a que lo veamos morir
juntos como antes. Entre tus brazos Guerrero Amor mio.
Sin tiempo. Sin maldad, sin miedo. Sólo nuestro amor.
El bosque te extraña. tu caballo no danza mas. le falta
su dueño. No alma no respira, sólo lo hará cuando
después de la muerte, la vida, la vida y las vidas.
te encuentre. Te Amo cabellos brillosos como el cielo.
Te Amo Tasunka. Te extraño. Te Amo.
Hanhépiwi-Luna
(Este contenido titulado Praderas de Oro está sujeto a derechos de autor, Hanhépiwi Copyright © 1995)

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